Cuánto tiempo hay que tomar la vitamina d
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Dada la importancia de la vitamina D en el embarazo, muchos ginecólogos recomiendan actualmente la administración de suplementos de vitamina D a todas las madres, a pesar de que las Directrices de la ISS la recomiendan sólo en los casos en que la eficacia de la síntesis endógena es incierta (ISS 2011), situación que es difícil de establecer sin pruebas de laboratorio específicas.
En la lactancia, en cambio, la suplementación debe evaluarse teniendo en cuenta las necesidades maternas, ya que en cualquier caso, según la Academia Americana de Pediatría, la leche materna no es una fuente suficiente de vitamina D para el lactante, tanto si la madre es omnívora como vegetariana.
Para qué sirve la vitamina D
Entre los factores causales manejables veremos surgir, además de los niveles de hormonas sexuales femeninas, la dieta y la ingesta de nutrientes esenciales para la salud ósea, en particular el calcio y la vitamina D.
Sin embargo, el control de los niveles de hormonas sexuales, la dieta y los factores del estilo de vida son focos importantes sobre los que construir cualquier enfoque, incluso uno integrado, destinado a prevenir esta enfermedad y a influir indirectamente también en los factores no modificables.
El calcio es un elemento esencial para la formación de los huesos y los dientes: junto con el fósforo, constituye la hidroxiapatita, el componente inorgánico del tejido óseo, que también desempeña un papel estructural fundamental.
Es la principal reserva orgánica de calcio de la que se nutre nuestro organismo, a través de un fino sistema de modulación del “recambio de calcio en los huesos”, para asegurar su supervivencia.
La vitamina D, en relación con sus funciones en el tejido óseo, favorece tanto los niveles normales de calcio en la sangre como la absorción y utilización fisiológica del calcio y el fósforo, apoyando el mantenimiento de los huesos y dientes normales.
Síntomas neurológicos de la deficiencia de vitamina d
El tiempo que necesitamos pasar al sol para producir suficiente vitamina D depende de varios factores: en particular, de nuestra complexión, del grado de latitud en que vivimos, de la hora del día y de la estación del año. Según los expertos, normalmente basta con exponer la cara, las manos y los brazos a la luz directa del sol tres veces por semana en verano.
Un ejemplo: para producir 400 UI de vitamina D, una persona con una tez medianamente clara (un fototipo que se broncea lentamente y rara vez se quema con el sol), de abril a octubre, en una latitud de 42 grados (por ejemplo, en el sur de Francia) debe permanecer al sol del mediodía de tres a ocho minutos con una cuarta parte de la piel libre (por ejemplo, brazos, cara y escote).
Precaución: no hay que abusar de la exposición al sol. Unos minutos sin protección contra los rayos UV son ideales para el consumo de vitamina D, pero un exceso de luz solar directa provoca quemaduras y aumenta el riesgo de cáncer.
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Pastillas de calcio y vitamina d3
En este artículo, exploraremos la importancia de esta vitamina específica dentro de una dieta sana y equilibrada, las consecuencias que pueden derivarse de una deficiencia y sus beneficios para el organismo, tanto en adultos como en niños durante sus primeras etapas de crecimiento.
La vitamina D3 y la vitamina D2, introducidas con los alimentos, de origen animal y vegetal respectivamente, o con suplementos nutricionales orales, se absorben en el intestino mediante un proceso de transporte pasivo similar al de otras vitaminas liposolubles.
Básicamente, una vez que llega al primer tracto del intestino delgado (duodeno), la vitamina D se incluye en vesículas formadas por agregados de lípidos hidrolizados por los ácidos biliares y, en esta forma, pasa a través del epitelio intestinal, donde se incorpora a otras vesículas llamadas quilomicrones, que pasan a la circulación linfática y, posteriormente, al torrente sanguíneo general.
Además de garantizar el mantenimiento de la salud ósea, la vitamina D evita que el calcio se deposite en otros tejidos del organismo, como los riñones, las arterias o los cartílagos óseos, donde podría provocar disfunciones y patologías graves (arteriosclerosis, calcificaciones de los tejidos, etc.).