El bicarbonato diluye la sangre
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Las bayas, como los arándanos, las fresas, los arándanos rojos, las frambuesas y las moras, son especialmente beneficiosas para la salud: reducen los estados inflamatorios y son buenas para el corazón. Las bayas son ricas en fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales. Entre ellos se encuentran los flavonoides antioxidantes, que se sabe que ayudan a mejorar la salud del corazón. Las investigaciones también han demostrado que el consumo de bayas reduce significativamente los factores de riesgo de la aterosclerosis, como el colesterol LDL (malo) elevado, la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre.
Los cítricos, como las naranjas, los pomelos, las mandarinas y los limones, son una fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes, incluidos los flavonoides. Los flavonoides de los cítricos pueden reducir la inflamación y ayudar a evitar que los radicales libres oxiden el colesterol LDL (malo), con la consiguiente progresión de la aterosclerosis.
La remolacha es un concentrado de nitratos, que el organismo convierte en óxido nítrico, una molécula de señalización que desempeña muchas funciones esenciales en el organismo y que disminuye en presencia de estados inflamatorios de los vasos sanguíneos.
Alimentos para la trombosis que hay que evitar
Los coágulos de sangre, concretamente, son coágulos gelatinosos que resultan útiles cuando se forman en respuesta a una lesión o corte, porque taponan el vaso sanguíneo lesionado, deteniendo la hemorragia.
En la tienda online de Farmacia Rocco puedes encontrar varios productos a base de anticoagulantes naturales, como la tisana de jengibre y regaliz ecológica, que no contiene ni teína ni cafeína. Además, se pueden comprar suplementos específicos para prevenir la trombosis, como el jarabe Emasis, específicamente formulado para ayudar a la coagulación normal de la sangre, gracias a la presencia de vitamina K y vitamina C que contribuyen a la formación normal de colágeno, esencial para el funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Excesiva fluidez de la sangre
> Las vitaminas son nutrientes orgánicos con una estructura química relativamente sencilla que no se digieren tras su ingesta, sino que se encuentran dentro de las macromoléculas como cofactores.
A nivel fisiológico, su acción se expresa formando parte integrante de una enzima carboxilasa que desempeña un papel vital sobre las principales proteínas implicadas en el proceso de coagulación, entre ellas la protrombina, la proteína C, S y Z, que se hacen biológicamente activas.
En el caso de las enfermedades hemorrágicas, que afectan a las plaquetas, a los capilares o a todo el proceso (por ejemplo, la hemofilia), se produce el efecto contrario: una pérdida de sangre excesiva y a veces incontrolable debido a defectos en varios niveles de la cascada de coagulación.
Desde un punto de vista patológico, es evidente cómo la administración de vitamina K es un salvavidas para prevenir los problemas hemorrágicos en bebés con niveles bajos de vitamina K o para tratar y prevenir los problemas hemorrágicos en adultos con niveles bajos de protrombina.
La vitamina D diluye la sangre
El cuarto puesto lo ocupan las espinacas, gracias a su alto contenido en vitamina K. Esta es precisamente la vitamina que normalmente interviene en la regulación del proceso de adelgazamiento de la sangre, manteniendo el correcto funcionamiento de este mecanismo en el organismo.
En sexto lugar, encontramos las nueces. Aunque mucha gente insiste en su alto contenido calórico, las nueces son muy útiles para equilibrar el nivel de grasas en la sangre y, por lo tanto, resultan ser, junto con los frutos secos, verdaderos aliados en la prevención de accidentes cerebrovasculares e infartos.
En la novena posición del ranking de los 10 alimentos que adelgazan la sangre encontramos las frambuesas, un auténtico concentrado de bienestar para el organismo. Son excelentes para combatir la inflamación y purificar la sangre. Además, el consumo regular de al menos 50 gramos al día favorece su efecto cardioprotector.