Vitamina c cuándo tomarla
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La vitamina C fue aislada en 1931 por Albert Szent-Gyorgyi (Premio Nobel de Medicina y Fisiología 1937) y sintetizada en 1933 por Tadeusz Reichstein, y en 1934 por Walter Norman Haworth (Premio Nobel de Química 1937).
También se administra en casos de gingivitis, bronquitis, acné juvenil, infecciones de vejiga o próstata, úlceras, disentería, depresión, Alzheimer y otras formas de demencia genética o senil.
Uno de los posibles usos alternativos del ácido ascórbico en la cocina es utilizarlo como aromatizante. De hecho, desprende un sabor ligeramente ácido que se presta a la preparación de platos caseros muy sabrosos y recetas agridulces.
La presencia de ácido ascórbico en la orina no es, en sí misma, un indicador patológico. La importancia de esta comprobación deriva del hecho de que las concentraciones excesivas de vitamina C pueden alterar o interferir en la detección de ciertos parámetros, entre ellos:
Vitamina c para qué sirve
La vitamina C se encuentra principalmente en los alimentos de origen vegetal y sólo marginalmente en el hígado (despojos) y la leche. En cambio, destacan por su contenido en ácido ascórbico los cítricos, otras frutas ácidas (como los kiwis y las manzanas), los pimientos, el perejil, las coles, las fresas, etc.
Las principales funciones de la vitamina C giran en torno a la reparación de los tejidos corporales, la producción de ciertos neurotransmisores, el funcionamiento de numerosas enzimas, la función inmunitaria y la función antioxidante. Se utiliza como aditivo alimentario, en suplementos y cosméticos. Es la vitamina que más interesa a la industria de los complementos alimenticios, especialmente por su función inmunitaria y antioxidante.
Tanto el ácido ascórbico como el ascorbato están presentes de forma natural en el organismo, ya que las dos formas se alternan en función del pH. Las formas oxidadas de la molécula, como el ácido dehidroascórbico, se convierten de nuevo en ácido ascórbico mediante agentes reductores.
Contraindicaciones de la vitamina c
La vitamina C desempeña un papel fundamental en la lucha contra las infecciones microbianas, en el desarrollo y fortalecimiento del sistema inmunitario, en las reacciones de desintoxicación y en la formación de colágeno en los dientes, los huesos, la piel, los capilares, el tejido conjuntivo y el tejido fibroso.
Dada su participación fundamental en numerosos procesos neurofisiológicos, en la producción de colágeno, en la absorción de hierro y en el mantenimiento de todos los tejidos, la vitamina C debe tomarse a diario.
Cuando se trata de niños, personas con defectos de absorción, mujeres embarazadas o en la menopausia, la ingesta de vitamina C debe complementarse con fórmulas vitamínicas especiales o alimentos enriquecidos.
Esto se debe a que permite que el tejido conjuntivo del feto (cartílagos, tendones, huesos, piel, dientes y vasos sanguíneos) se forme adecuadamente y, al mismo tiempo, también sostiene el cuerpo de la mujer embarazada.
Dadas sus características, el ácido fólico y la vitamina C son muy importantes para la renovación de las células y los tejidos, por lo que deben tomarse con suplementos en caso de carencia y necesidades especiales.
1 gramo de vitamina c al día
Las frutas y las verduras son las mejores fuentes de vitamina C: una dieta variada y equilibrada que contenga amplias porciones diarias garantiza una cobertura adecuada de las necesidades diarias.
No obstante, en caso de que sea necesario un suplemento, existen diversos preparados de vitamina C en el mercado (solos o en complejos multivitamínicos), como las sales de ascorbato de sodio, de calcio o de potasio: a menos que haya contraindicaciones particulares (por ejemplo, en una dieta baja en sodio), no hay diferencias particulares entre estas sales.
Nunca, salvo prescripción expresa del pediatra: de hecho, no existe ninguna evidencia científica que justifique su administración, salvo que existan estados carenciales demostrados. Repetimos una vez más que una dieta adecuada, rica en frutas y verduras, cubre adecuadamente las necesidades de todas las vitaminas (y otros nutrientes), incluso en los niños.
En última instancia, no hay conclusiones firmes sobre el tema, por lo que se recomienda consultar siempre a su oncólogo o médico tratante antes de tomar suplementos de cualquier tipo junto con la quimioterapia.