Pirámide alimentaria
Periodista de profesión, dirige la Revista de la Fundación Umberto Veronesi desde 2014. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación y tiene un máster en Comunicación. De 2003 a 2010 trabajó en la producción y edición de Sportello cancro (Corriere della Sera y Fondazione Veronesi). Junto con Roberto Boffi, escribió el manual “¡Spegnila!” (BUR Rizzoli), dedicado a quienes quieren dejar de fumar.
En muchos casos pasan años entre los primeros signos de malestar psicológico y el recurso a los especialistas. Esto es especialmente perjudicial entre los adolescentes frágiles y los ancianos. El estigma y la condena social son las principales causas
Metabolismo basal
Entre los factores que contribuyen positivamente a una salud óptima, la hidratación y el correcto equilibrio entre los distintos compartimentos hídricos del organismo desempeñan un papel fundamental.
Cada célula de nuestro cuerpo necesita agua para realizar sus funciones; a través del sistema sanguíneo y linfático, el agua transporta los nutrientes y el oxígeno a las células y elimina los productos de desecho.
Hoy en día, tenemos diferentes tipos de agua para beber: agua del grifo, agua tratada (filtrada, purificada, gasificada), agua de manantial y agua mineral natural. El agua tratada responde a la necesidad de saciar la sed, el agua mineral desempeña un papel de salud basado en su composición físico-química.
Macronutrientes
Esto significa que, casi sin darnos cuenta, a lo largo de nuestra vida consumimos un volumen de agua equivalente a unas 600 veces nuestro peso corporal (2 litros al día para una vida media de 70 años y un peso medio de 65-70 kg).
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el fin legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único fin de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Carbohidratos
Las aguas tratadas y las aguas minerales tienen valores muy diferentes: las primeras responden a una necesidad primaria como la de beber; las segundas, además de calmar la sed, desempeñan una función sanitaria que varía de un agua a otra, en función de su composición química y física específica.
Durante el embarazo, por ejemplo, se recomienda beber 2 litros al día de agua con un valor fijo de residuos inferior a 200 mg/l y valores de nitratos no superiores a 10 mg/l, alternándola con agua con calcio.
El deportista, al final de una competición o de un esfuerzo, se beneficia de la utilización de agua mineralizada, bicarbonatada-alcalina-tierra, tanto para reponer la pérdida de líquidos y sales debida a la sudoración, como para favorecer la eliminación de los residuos nitrogenados y corregir la acidosis provocada por la fatiga muscular.